La Santa fe no se pierde
El partido de vuelta se jugará el próximo miércoles 20 de octubre en el “Campín” de Bogotá
En el estadio “Pasos de Yacaré” con sede en Belo Horizonte, el Independiente Santa fe cayó dos goles a cero contra el Mineiro de Brasil, en cumplimiento del partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana.
El expreso rojo cambió su esquema táctico en relación al partido anterior en la ciudad de Armenia. El equipo formó como Julio en el arco, línea de cuatro en el fondo con: Otalvaro, Jhonier Gonzales, Carlos Valdez y Feliz Noguera; en el medio línea de cuatro con Mario Gonzales, otra vez por izquierda, Juan Carlos Quintero y Daniel Torres como volantes centrales y Alejandro Bernal por derecha; Omar Pérez como enganche y Cristian Nazarith como único delantero.
Como era de esperarse, el local empezó arremetiendo con toda al arco defendido por “San Agustin”. Sin embargo, fue Santa fe quien tuvo la primera oportunidad de gol, con un tiro libre a los cuatro minutos ejecutado de mala manera por Otalvaro. Los primeros minutos cardenales pasaron entre muchos toques hacia atrás y de lado a lado. Los dirigidos por Néstor Otero se mostraron imprecisos en los pases y los volantes de recuperación fallaban en su labor, y para completar, Omar Pérez parecía que no había ido al partido. Y como si lo anterior no fuera poco, al minuto 28 Serginho, quien fue la figura del encuentro, filtró un balón a la espalda de los centrales y Obina hizo lo que hace un delantero, eludir con gran habilidad a Julio para decretar el uno a cero parcial.
El primer tiempo trascurrió rápidamente ya que el equipo mostró un poco más de lo visto en los últimos tres partidos, con el jugador del millón de dólares: Cristian Nazarith perdido, hay que abonarle que las corre y las lucha todas, pero parece que le incomodara el balón, le rebota en las canillas y es impreciso cuando después de “pivotear” tiene que pasar el balón.
En esta ocasión los laterales de Santa fe no estuvieron en el nivel que se les conoce, escasamente “Checho” Otalvaro, tuvo un par de incursiones pero sin ningún peligro para el arco del Mineiro. Tampoco se mostró claro en la función de armado Omar Pérez que parece que la lesión crónica que lleva en sus rodillas, sumado a la gran cantidad de partidos que ha jugado este semestre, le estuvieran pasando factura.
Para el segundo tiempo el “matemático” Otero mandó a la cancha a Yulian Anchico con la idea de darle más manejo al balón, entró por Mario Gonzales quien sigue en un muy bajo nivel. El equipo mostró una nueva cara, sin embargo y con la entrada también del “Palmira” por Daniel Torres, Santa fe solo pudo crear peligro real, a través de Alejandro Bernal, (con la entrada de Anchico le tocó ser volante por izquierda) quien remató al minuto 50 pero su tiro fue desviado por un defensor brasilero.
Y fue precisamente a partir del minuto 50 del partido cuando Santa fe atravesó su mejor momento, ya que estaba presionando al Mineiro en su propia cancha, con un solo volante de recuperación en teoría (Juan Carlos Quintero), el equipo lució más claro al ataque. Sin embargo, al minuto 62 una desatención de la saga cardenal permitió que dispararan al arco de Julio y el arquero santafereño dio un imperdonable rebote que se transformó inmediatamente en el segundo gol brasilero.
El rival de anoche, Atlético Mineiro llegó a este partido dejando a siete de sus habituales titulares en la casa descansando para el próximo partido de la Liga local ya que esa es su prioridad porque en este momento pasan por una grave crisis de resultados ocupando el penúltimo lugar de la clasificación y hace tan sólo dos semanas despidieron a su técnico mundialista Vander Ley Luxemburgo.
Lo que fueron dos goles, pudieron ser cuatro o cinco. Sin embargo, este equipo brasilero, si bien fue mucho más que Santa fe, no es invencible, no es el gran equipo que destroza a sus rivales. La cita queda para dentro de ocho días y el expreso rojo tendrá mucho por mejorar si quiere clasificar a cuartos de final de la Copa Sudamericana.
La ilusión de la clasificación está ahí en el corazón de los hinchas, está ahí como el cosquilleo de una nueva ilusión de amor que apenas se está despertando.
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