miércoles, 20 de octubre de 2010

Una eliminación dolorosa
Por no haber clasificado, el equipo cardenal, dejó de recibir 150.000 dólares por parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol.

Independiente Santa fe salió aplaudido por sus hinchas luego de que fuera eliminado en octavos de final de la Copa Sudamericano a manos del Atlético Mineiro de Brasil con un marcador global de dos goles a uno. En un marco impresionante  se desarrolló el partido, en una noche despejada, donde la luna brillaba a toda potencia, en las tribunas del Nemesio Camacho el Campín, más de 20.000 almas alentando al rojo de Bogotá. Al salir el equipo, la Guardia preparó un espectacular show de papel picado, humo rojo y blanco, y por supuesto, los cantos característicos que aun retumban en los oídos de los asistentes al teatro de los sueños criollo. Todo estaba preparado y listo para una fiesta que, el único que faltó, fue el gol.
Con la trasmisión en vivo de Fox Sports, el partido comenzó pasadas las siete de la noche. El Expreso Rojo formó con los mismos hombres que derrotaron el fin de semana pasado al Junior: Julio; Otálvaro, Jhonnier González, Noguera; Anchico, Torres, Mario González Seijas; Rodas y Nazarith. En teoría una doble línea de cuatro, pero en la cancha se vio que Seijas cumplía la función de enganche, adelante de los volantes, en reemplazo del lesionado Omar Pérez. En consecuencia el esquema táctico fue 4-3-1-2.
Santa fe, quien era el de la necesidad, ya que tenía que remontar una diferencia de dos goles, empezó inquietando el arco de Renan Riveira con dos remates de Otálvaro en balón en movimiento al minuto ocho y otro al minuto 13 que pasó a sólo centímetros del arco rival. Seijas que fluctuaba en el centro del campo, alternaba su posesión en el campo, entre izquierda y derecha y de sur a norte. Pero lamentablemente el veneco, no estuvo en su noche ya que cuando se le encomienda suceder al 10 del equipo, el calvo Pérez, se ve incómodo.
Los volantes santafereños, hacían lo suyo, llevando al balón hacia adelante. Anchico se juntaba bien con Otálvaro por derecha, e incluso cuando Mario González pasaba a ese costado, el equipo mostraba un gran volumen de ataque. Pero con el paso de los minutos y del monólogo cardenal, el equipo se volvió predecible ya que todas las acciones de gol llegaban por ese costado. No se vieron variantes.
Así se fue el primer tiempo, con un monólogo santafereño, quien vio a su rival, jamás acercarse al arco defendido por Agustín Julio. Este mezquino equipo brasilero que vino a defenderse, lo cual también es una virtud,  además de no traer a su entrenador,  vino con cinco cambios a diferencia del partido en el Yacaré (estadio del Mineiro).  
Al término del la primera parte, quedó en la retina de todos los que vieron el partido, menos para la terna arbitral, que al minuto once, le invalidaran un gol legítimo de palomita de Seijas tras pase de la muerte de Nazarith. El central ecuatoriano, Carlos Vera, sancionó un fuera de lugar inexistente del venezolano, quitándole la oportunidad del equipo de pasar al frente muy temprano en el partido. La historia hubiera sido otra.
Santa fe manejaba el balón a su placer. Lo único que sabía el Mineiro era defenderse, ya que se veía ahogado por la altura de Bogotá. Al inicio del segundo tiempo, el equipo se mostró dispuesto a cambiar la historia que, de seguir así, lo llevaría irremediablemente a la eliminación. Por ello, el expreso arrancó con mucha intensión, ganas y hasta orden táctico. Al minuto 58 el Matemático, sacó a Mario González, quien mostró un mejor nivel, por Alejandro Bernal. Un minuto después llegaría por un sector poco explorado por Santa fe, la izquierda, un soberbio remate de zurda de Felix Noguera, dejando al rojazo a sólo gol del empate de la serie y a dos de la clasificación directa.
Después del gol, el Mineiro como lo hizo todo el partido, y ahora más, se refugió en su arco, basó su ataque en los esporádicos contraataques que conjuraron los recios defensores santafereños y en un par de ocasiones, Julio.
La última media hora del partido fue un huracán rojo con llegadas por todos los sectores de la cancha, erigiendo como figura del partido al arquero brasilero, Renan Riveiro. El gol nunca llegó y Santa fe quedó eliminado. Lo cierto es que el equipo brasilero, quien pelea por no descender en su país, se clasificó para los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
Para la reflexión quedan muchos aspectos que si Santa fe aspira a ocupar un lugar importante en el fútbol continental, se tendrán que mejorar. Como la falta de gol.
Ahora ya no queda más que pasar la hoja de la Suramericana y concentrarse en el único y principal objetivo de hace 34 años, conseguir la séptima estrella. El equipo es líder del FPC y a falta de cuatro fechas se clasificó entre los ocho invitados a los cuadrangulares de fin de año. Pero la tarea se pone cada día más dura ya que esta no clasificación en la Copa, le trunca de alguna manera, una salida a los problemas económicos santafereños. Además la salida del patrocinador principal del equipo afectó anímicamente a los jugadores. Pero el problema más grave que refleja el expreso rojo es la reiterada falta del gol por parte de los delanteros. Dónde están los Adolfo Valencia, los Alfonso Cañon, los Luis Yanez (en su primera etapa cardenal). Que falta hacen éstos jugadores, que falta hace el desertor chileno, Julio Gutierrez, que falta hace Calimenio, que con 30 kilos de sobrepeso, hoy, rendiría mucho más que Palmira Salazar, Nazarith, Rodas y Viáfara juntos.
El sentimiento generalizado del equipo es que no se ha perdido nada, que todavía quedan cosas por luchar. Y sé que así va a ser, este equipo nunca baja los brazos. Este equipo lleno de leones es como el ave fénix, cuando se cree muerto, renace de sus propias cenizas.
¿O es que alguna vez Santa fe ha tenido algo fácil?

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